LA MOTIVACIÓN
Constituye un requisito
fundamental y primigenio que desencadena el aprendizaje. El deseo de aprender,
las necesidades individuales y las perspectivas futuras impulsan al individuo a
aprender más rápida y efectivamente.
Algunos pensadores como
Maslow (1991) consideran a la motivación como un estado de impulso, en el que
se manifiestan motivos que tienen por objeto la reducción de una tensión causada
por una necesidad. Cuanto más fuerte es la tensión, tanto más intensa suele ser
la motivación.
La motivación suele ser
un proceso individual y es sentida por cada ser humano de acuerdo a su historia
personal. Es por ello que un facilitador (docente) muy bien puede provocar o
maximizar tal necesidad en su discípulo, por medio de estrategias pedagógicas
adecuadas.

EL INTERÉS
El
interés dentro del Proceso de Aprendizaje expresa la intencionalidad del sujeto
por alcanzar algún objeto u objetivo; por ello, se dice que el interés está
íntimamente unido a las necesidades individuales, las cuales lo condicionan.
Autores
como Tapia (1997) consideran que la estimulación del interés de una persona por
aprender permite que se concentre mejor en sus pensamientos e intenciones sobre
un objeto o situación determinada, buscando conocerlo mejor y más de cerca.
Es
evidente que el interés está relacionado con la esfera emocional del individuo.
Esto hace que se manifieste ante todo en la atención. Dado que el interés es la
expresión de la orientación general de la personalidad, abarca y guía todos los
demás procesos como los de la percepción, la memoria y el pensamiento (Tapia,
1997). Es aquí donde podemos percibir la íntima relación que existe entre
distintas fases del Proceso de Aprendizaje.
ATENCIÓN
Todos
los procesos cognoscitivos como la percepción y el pensamiento están orientados
hacia objetos u objetivos (Boujon y Quaireau, 2004), Esta actividad del ser
humano se ve ampliamente favorecida por el desarrollo de cuadros de atención y concentración que el individuo
presenta para atravesar un suceso determinado; por lo tanto, la atención conforma
una faceta del Proceso de Aprendizaje íntimamente ligada a actividades cognoscitivas
como la percepción y el pensamiento.
La
orientación selectiva de la concentración y el pensamiento es el fenómeno
principal de la atención. La atención produce una interpretación de los objetos
y sucesos con especial claridad y precisión; pudiéndose ejemplificar un
adecuado cuadro de atención cuando el individuo pasa del estado de oír hacia el
de escuchar y del estado de mirar al de observar (Boujon y Quaireau, 2004).

LA ADQUISICIÓN
La adquisición de conocimientos es una fase del proceso de
aprendizaje en la cual el estudiante se pone inicialmente en contacto con los
contenidos de una asignatura. Algunas veces se pueden presentar estos
contenidos de forma tan vívida que con una sola vez que se lo presente se logra
fijar la idea.
Un simple concepto
puede encadenar las ideas de tal modo que la cantidad de lo que se tiene que
aprender se reduce y el nuevo conocimiento se retiene por más tiempo y se aplica
con mayor efectividad.

LA COMPRENSIÓN E INTERIORIZACIÓN
Esta fase es una de las más avanzadas en un proceso de
aprendizaje, ya que involucra el pensamiento: la capacidad de abstracción y
comprensión de conceptos, así como la memoria significativa.
La comprensión está íntimamente
relacionada también con la capacidad crítica del estudiante. A medida que
comprende un contenido, esto le ayuda a juzgarlo, a relacionarlo con
contendidos anteriores y a conceptualizar los nuevos casos presentados (Díaz et
al., 2011).
Como se mencionó, lo significativo de los contenidos que se
enseñan juega un papel importante en la mayor o menor comprensión de los mismos.
Sin embargo, frecuentemente puede resultar difícil juzgar lo que resulta significativo
para un estudiante o para otro. El único signo seguro de comprensión, por
tanto, es la transferencia: una respuesta acertada o la explicación de una
situación nueva basada en los conocimientos comprendidos previamente, o la
reconstrucción de una respuesta dada con anterioridad.

LA ASIMILACIÓN
Una fase del proceso de aprendizaje en la cual se almacenan o
guardan los aspectos positivos de los conocimientos y experiencias a los que el
estudiante o aprendiz estuvo expuesto, el individuo suele conservar estos aspectos
a mediano y largo plazo, ya porque satisfacen sus necesidades, ya porque cubren
sus intereses o porque los puede poner en práctica en su vida diaria. Es así como
no todo conocimiento o hecho comprendido es asimilado o guardado en el individuo,
sino que son solo algunos los que se conservan en su interior.
La asimilación de un conocimiento dado en un individuo
afectará fundamentalmente su comportamiento posterior ya que su yo interno se
habrá enriquecido por los conocimientos asimilados.

LA APLICACIÓN
Los cambios conductuales originados en el individuo
(estudiante, aprendiz) a lo largo de las fases anteriores, casi siempre suelen afirmarse
fuertemente cuando son puestos en práctica o “aplicados” en situaciones nuevas,
pero similares a la original, y surten un efecto eficaz y positivo en ellas
originando espontáneamente un estado de satisfacción interna en el individuo.
En este sentido, Sperling (1972) enuncia que: en muchas
situaciones problemáticas el no llegar a una solución adecuada puede resultar
en algo más que simple molestia. En muchas situaciones la propia supervivencia podría
depender de nuestra capacidad para resolver el problema que se nos presenta.

LA TRANSFERENCIA
Es el efecto que una tarea de aprendizaje produce sobre otra;
por ejemplo, enseñamos a los niños pequeños los sonidos y nombres de las letras
para que luego aprendan a leer; asimismo, les enseñamos a manejar balones de
una manera rudimentaria, para que más adelante el dominio de los mismos les
permita aprender a jugar fútbol o baloncesto (Clifford, 1981).
En este sentido, suele afirmarse que transferencia y
aprendizaje prácticamente son la misma cosa, el aprendizaje significativo es la
vinculación del nuevo material aprendido con el ya asimilado anteriormente: lo
viejo siempre afectará a lo nuevo de alguna manera (Ausubel, citado por
Clifford, 1981).

LA EVALUACIÓN
Constituye la etapa final del proceso de aprendizaje; de la
observación e interpretación de los resultados de éste depende que el proceso
se reencauce, modifique o mantenga con el mismo ritmo. Constituye una fase imprescindible
en un verdadero proceso de aprendizaje.
Las actividades y procesos de evaluación de la calidad y cantidad
del aprendizaje suele ser una parte habitual y necesaria dentro de la práctica
pedagógica.
Con el aparecimiento de diversas maneras de evaluación, ésta
ha evolucionado considerablemente desde formas básicas de comprobación de
resultados de destrezas básicas adquiridas hasta formas de evaluación de
resultados más complejos, tales como comprensiones, actitudes, valores,
aptitudes especiales, destrezas avanzadas, rasgos personales, sociales y
morales.

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